Detectores de Movimiento Infrarrojos: Son los más utilizados en seguridad actualmente debido a su bajo porcentaje de falsas alarmas, confiabilidad y sólida tecnología.
Están diseñados para activarse cuando detectan un cambio de temperatura en un ambiente. Todos los objetos irradian una cierta cantidad de energía infrarroja o calor. Cuando existe un cambio en dicho nivel de energía, como el que produce una persona que entra al área protegida, el detector infrarrojo lo percibe y envía una señal al panel central. Es por esta razón que no deben ser instalados directamente sobre una cocina o estufa, ni en las cercanías de extractores de aire. Tampoco deben instalarse en lugares con temperaturas elevadas ya que el dispositivo no podrá distinguir la temperatura que irradia un intruso.
Una de las características de este tipo de detectores es el alcance. Generalmente es de algo más de 10 metros a lo largo y de 3 metros a lo alto, con un ángulo de cobertura de unos 90º a 110º a lo ancho. Si se pretende proteger un depósito de grandes dimensiones, debe tenerse en cuenta el utilizar un detector de movimiento designado para cubrirlas. Por el contrario, una oficina con un pequeño espacio interior podrá utilizar una unidad de corto alcance, mucho más económica.
Estos dispositivos están diseñados para trabajar en áreas abiertas, esto quiere decir que no pueden ""ver"" a través de las paredes u otros obstáculos, por lo que si se utiliza un detector de largo alcance en un depósito, debe tenerse mucho cuidado en la ubicación de grandes cantidades de mercadería y equipamiento que puedan restringir el área de cobertura. Para minimizar este inconveniente es que este tipo de sensores se instala a una altura aproximada de 2 a 2.4 metros.
Existen modelos que son inmunes a la presencia de mascotas lo que evita una gran cantidad de falsas alarmas.
Detectores de Movimiento Duales Infrarrojo y Microondas: Normalmente denominados De Doble Tecnología son utilizados en lugares amplios expuestos a la existencia de corrientes de aire a través de rendijas de portones y ventanales. Estas corrientes podrían activar el sensor infrarrojo del detector, pero no el de microondas. Para que este dispositivo se active debe darse la doble condición de activación, primero a través del infrarrojo y luego a través de microondas, minimizando así la ocurrencia de falsa alarmas.
Debe ajustarse correctamente su rango de acción ya que las microondas atraviesan las paredes y vidrios y podría detectarse el movimiento que se produce más allá del área a controlar. Generalmente su alcance es de algo más de 10 metros a lo largo y de 6 metros a lo alto, con un ángulo de cobertura de unos 90º a lo ancho. Normalmente se instalan a una altura que va de 1,80 a 2 metros. Algunos modelos mas costosos también incluyen un microprocesador, que almacena patrones de comportamiento típicos, para evitar falsas alarmas (Triple Tecnología).
Detector de Movimiento por Barrera Infrarroja: Consta de un emisor y un receptor infrarrojo. El primero emite un haz de luz infrarroja que es detectado por el receptor. Cuando algo o alguien se interpone entre ambos, interrumpiendo dicho haz, el receptor activa la señal de alarma. Se utilizan fundamentalmente en aquellos grandes depósitos donde los detectores de movimiento infrarrojo no alcanzan a cubrir el área y en lugares abiertos o predios al aire libre. En la actualidad existen barreras del tipo multihaz (hasta 3, 4, 6 y 8 haces), y rango de cobertura de 20 a 250 metros de alcance.
Detectores Acústicos de Rotura de Vidrios: Normalmente se colocan en el techo o paredes frente a la ventana o puerta de vidrio que se pretende proteger. Están diseñados para detectar las frecuencias del sonido que producen los vidrios al astillarse a través de un micrófono instalado en su interior. Habitualmente su cobertura es de algo más de 4m². Muchos de estos dispositivos permiten ajustar su sensibilidad.